EL ATLAS MARROQUÍ

(DICIEMBRE de 2003)

 

LA IDA (26/12/2003)

AUTOCAR BARCELONA - ALGECIRAS

    Salimos de casa y encontramos a Montse Viladomat en la boca del metro de la parada de Muntaner, como habíamos quedado. ¡Qué cargados que vamos!

    Bajamos hasta la Plaza Francesc Macià a pié, puesto que nos vemos totalmente incapaces de subirnos a las bicis con tanta mochila.

    Llegamos a las tres y media y Amàlia, Eudald y Jordi ya están esperándonos. El autocar es más nuevo de lo que nos habían dicho y los dos chóferes son de lo más servicial y atentos.

    Cargamos las bicis en la bodega y las mochilas arriba. Vamos a buscar a Sandra y Anna que, ya que llegaban tarde por un mal entendido, los chóferes no han tenido inconveniente en ir a buscarlas para ganar tiempo.

    Ya todos los del primer turno en el autocar, nos dirigimos hacia Passeig de Sant Joan par a recoger a Mikel, Francesc y David, que son los tres componentes del segundo turno de autocar. Sólo resta dirigirnos hacia el Túnel de la Rovira para recoger a las dos chicas que forman el tercer turno, Bet y Agnès.

    Ya estamos todos en el autocar, son las tres y media y ya circulamos por las rondas en dirección a Tarragona y Valencia.

    No se va mal del todo y los kilómetros van pasando.

    Miramos un vídeo de bajadas imposibles en MTB llamado Kranked y una película de un músico. Paramos a comer en Montilla y continuamos el camino con otra película, la de Cinema Paradiso . Algunos ya duermen y el resto lo intentamos con más o menos suerte, después de la película.

    Cambiamos de día durmiendo en el autocar (todos lo que podemos dormir) y cerca de las cinco y media llegamos a Algeciras.

 

ETAPA CERO (27/12/2003)

FERRY ALGECIRAS - TÁNGER

MICROBÚS TÁNGER - BENI-MELLAL

    Tenemos el tiempo justo para coger el primer ferry hacia Tánger, pero finalmente decidimos no cogerlo.           Tampoco cogemos el segundo, sino que cogemos el tercero que es un rápido y llega antes que el segundo.

    Tenemos que salir a las nueve pero no o hacemos hasta las nueve y media. La travesía es plácida y con vistas al estrecho, tarifa y los pescadores locales en sus barcas cerca de los ferry y mercantes.

    La distancia entre Europa y África es, a la vista, insignificante.

    Cuando llegamos a Tánger, los chicos de Nomadasport nos están esperando. Se componen de dos vehículos. Una furgoneta con un conductor y un acompañante donde viajarán las bicis y de un minibús, donde iremos nosotros, nuestro equipaje, el conductor y Jala, el guía.

    Vamos un poco apretados, pero bien...

    Lo primero que hacemos es cambiar euros por dirhams, momento para el cual Eudald aprovecha para comprar una especie de turrón de cacahuete muy bueno.

    Vamos haciendo camino. La primera impresión es que el país es pobre, sucio y sobre todo desorganizado.

    Vamos cruzando pueblos costeros y playas inmensas. Paramos a comer a Allai-tazi. Jala nos consigue una ensalada caliente de tomates, cebolla y aceitunas, tanto blancas como negras. A continuación unas albóndigas con patatas fritas. Lo regamos con una Coca-cola y la verdad es que todo está muy bueno. De postres unas exquisitas mandarinas.

    Como colofón a nuestra primera marroquí, pedimos un te con menta (bebida nacional) y alucinamos de lo bueno que está.

    Antes de subir al minibús, tenemos el primer susto con un tocamiento de pecho, ...nada alarmante.

    Continuamos el camino. No para de llover y la verdad d es que tenemos un poco de miedo de los conductores locales, incluido el nuestro.

    Oscurece rápidamente y aprovechamos para dormir a ratos. Vamos poniendo música variada para distraernos.

    Una de las localidades que más nos gusta es la ciudad de Salé, con una muralla y una fortificación muy espectaculares.

    Ya en absoluta oscuridad, el ambiente se enfría y aprovechamos para dormir. Incluso creemos que el chofer también ha aprovechado para dormir, dando un golpe de cabeza, momento en el cual decidimos animarnos, cambiar de música y pasar a las canciones de La Trinca para cantar y hacer mucho ruido. El chofer y el guía han salido de madrugada de Marrakech para venirnos a buscar y sin parar ya están bajando, con lo que el tiempo de descanso de este conductor es nulo y las paradas reglamentarias creo que no existen.

    Llegamos a Beni-Mellal alrededor de las nueve de la noche y, una vez colocados en el hotel, vamos a cenar en un bar que hay en frente del mismo.

    Alucinamos con el chofer. Estando agotado y dormido por haberse levantado de madrugada para conducir de Marrakech a Tánger para estar en el puerto a las ocho de la mañana, después de recoger a trece pasajeros que le han taladrado el tímpano durante unas diez horas, conduciendo por malas carreteras, estrechas y lloviendo, cargado con 15 personas más otros tantos equipajes en la vaca del minibús, ahora continúa el camino hasta Marrakech para poder hacer otro servicio mañana por la mañana. No es extraño que a veces ocurran accidentes.

    Cenamos ensalada de tomate con cebolla, como primer plato, pollo con patatas de segundo, con coca-cola para beber y de postre yogur y te con menta. Excelente manera de acabar un durísimo día de enlace por carretera.

    Vamos a dormir absolutamente rendidos y destrozados, con mucho sueño y cansancio acumulado y en una habitación más o menos confortable, excepto un par de ellas que no reúnen las condiciones de limpieza requerida. A la habitación de Montse y Agnès las sábanas están sucias y en la habitación de Sandra y Bet el lavabo no ventila y el hedor es tremendo. Ya nos estamos empezando a ambientar!!”

 

PRIMERA ETAPA (28/12/2003)

BENI-MELLAL - IMILCHIL

Kilómetros = 57,00

Tiempo de pedaleo = 4h 03'

Tiempo total = 5h 45''

Velocidad media = 14,0 km/h

Desnivel positivo acumulado = 1285m

Porcentaje del desnivel positivo = 6%  (pendiente máxima = 17%)

Desnivel negativo acumulado = 550m

Porcentaje del desnivel negativo = 5%  (pendiente máxima = 14%)

        Nos despertamos temprano para poder hacer nuestro primer desayuno en Marruecos. Jala, el guía, nos ha preparado un suculento desayuno a base de mermelada, mantequilla, mucho pan, zumo de naranja, te y café, de hecho más de lo que nos esperábamos.

        Somos la novedad del día, estamos sentados los trece en la acera, repartidos en dos mesas y a ambos lados tenemos dos bares repletos de marroquíes que nos miran con cara entre asombrada y incrédula. Vamos todos vestidos de "romanos" con los típicos colores chillones que utilizamos los ciclistas. Ellos van mayoritariamente enfundados en pintorescas chillabas,  con la capucha puesta.

        Mientras estamos desayunando van llegando los tres Land Rover que nos irán siguiendo toda la ruta, forma parte de la infraestructura habitual de los viajes de NOMADASPORT. Está establecido que para grupos de trece personas el apoyo consiste en tres Land Rover y una furgoneta. Al pasar por zonas en las que la nieve puede cortar el camino o una tormenta puede representar un riesgo, el número de vehículos es este. Hasta hoy nunca habíamos llevado tantos vehículos de apoyo, `pero el racionamiento nos parece coherente y lógico.

        Subimos a los coches para enlazar con el punto de partida, a unos 20km de Beni-Mellal, pasado El-Ksiba. Por el camino nos vamos encontrando en las puertas de las casas, los corderos sacrificados esa misma mañana, colgados boca abajo, desangrándose ya despellejados.

        Justo en El-Ksiba nos encontramos con en mercado semanal, lleno de colorido y bullicio, mayoritariamente masculino. Paramos para hacer alguna foto, aprovisionarnos de cambio en moneda pequeña y continuamos el camino hacia la encrucijada de carreteras donde empezaremos, por fin, a pedalear.

        Parece que tiene que llover, pero da igual, tenemos muchas ganas de coger las bicis y empezarnos a mover. Ajustamos lo que se ha desajustado durante el viaje y en pocos minutos ya estamos pedaleando.

        Uno de los Land Rover va destacado por delante y el resto van detrás nuestro fuera del alcance de nuestra vista, con lo que la sensación de soledad es la que deseamos. Teníamos un poco de miedo de sentirnos vigilados, cuidados o demasiado acompañados. Esta es la primera de muchas demostraciones de la gran profesionalidad del equipo marroquí que nos acompaña.

        Los kilómetros van cayendo y nos vamos adaptando al nuevo viaje. De momento el paisaje no era el que esperábamos, es verde, con árboles y cultivos esparcidos por el paisaje.

        A los 22 km paramos a comer en uno de los bares, donde nos espera el primero de los Land Rover con bocadillos de queso fundido y embutido tipo choped (no de cerdo, claro).

        Evidentemente somos la atracción del pequeño poblado, donde los niños y niñas nos han rodeado para pedirnos caramelos, bolígrafos y fotos.

        Continuamos la ruta subiendo ligeramente y cruzando algún que otro río. Este hecho hará que vayamos con los pies mojados y a la temperatura que estamos no es una buena cosa...

        Hemos dejado la carretera para hacer una pista más o menos en buen estado, excepto los tramos que están en obras. Uno de estos tramos obliga al grupo a pasar nuevamente por el cauce de un río y en esta ocasión alguien está a punto de poner algo más que el pié dentro del agua.

        Cuando volvemos a coger el asfalto es para hacer el tramo final del puerto, con alguna rampa "simpática" y con un viento de cara muy frío.

        Es un puerto con dos subidas, la primera empinada y la segunda suave pero muy fría. Ya en la bajada, el sol desaparece lentamente , perro aún así hacemos una última parada que consiste en visitar una pequeña kasbah donde escucharemos la leyenda de la creación de los dos lagos que hay en la zona, una historia de novios y familias enfrentadas.

        Cuando llegamos a Imilchil ya es de noche y estamos absolutamente helados. Vamos todos directamente a refugiarnos delante de la estufa de leña que quema en el bar del hotel-albergue donde dormiremos. Este hospedaje es propiedad de la familia del guía, Jala. El trato es tan excelente que incluso nos dan la bienvenida con te y pastas.

        Mientras cenamos aprovechamos para secar la ropa mojada. En uno de los movimientos de zapatos, las bambas de Anna quedan apoyadas en la estufa y se derriten, un pequeño desastre que tendrá que arrastrar el resto del viaje.

        Hemos aprendido algunas cosas, pero lo que nos ha quedado más claro es que cuando el sol quema, el día se soporta, pero si el sol desaparece, la temperatura baja en picado.

 

SEGUNDA ETAPA (29/12/2003)

IMILCHIL - TAMTATTOUCHE

Kilómetros = 98,86

Tiempo de pedaleo = 5h 11

Tiempo total = 8h 25''

Velocidad media = 17,9 km/h

Desnivel positivo acumulado = 840m

Porcentaje del desnivel positivo = 5%  (pendiente máxima = 14%)

Desnivel negativo acumulado = 1215m

Porcentaje del desnivel negativo = 6%  (pendiente máxima = 14%)

        Amanecemos a 4ºC dentro de la habitación. Suerte que nos han dejado una buena provisión de mantas para la noche. Desayunamos muy bien al lado de la estufa pan con mermelada, mantequilla, nesquik, etc... Parece que este será nuestro desayuno de cada día. Es bueno y variado.

        Antes de salir de Barcelona nos habían advertido de lo poco y mal que comeríamos en Marruecos. De momento, y eso que ya llevamos algunas comidas aquí, hemos comido mucho y bien, a parte de variado.

        Estamos listos para pedalear, pero antes queremos hacer algunas fotos desde el tejado del albergue. El pueblo de Imilchil se hace más grande a medida que el día se levanta y nuestra vista alcanza más metros. Es un pueblo con gran cantidad de casas hechas de barro, pero con varios núcleos de casas ligeramente separados. Incluso nos atrevemos a afirmar que existe una "parte alta" con casas más grandes en forma de kasbah (o algo semejante).

        Damos una vuelta por el pueblo y salimos de él en dirección Este, remontando un río que en sus zonas más quietas tiene el agua superficial helada.

        El paisaje nos deja absolutamente atónitos. El valle que estamos remontando tiene pequeños núcleos poblados, con palmerales y huerta. Las casas están distribuidas de tal manera que parecen dispuestas en forma ascendente. La definición de cada uno de estos núcleos es la de "pesebre".

        Paramos en Agoudal para hacer un refrigerio (...te, naranjas, barritas y dátiles cortesía de Moja). Encontramos a dos valencianos que están recorriendo el atlas en autostop (no deben avanzar mucho puesto que no hay demasiado tránsito).

        Cuando salimos de Agoudal la bici de Anna tiene un percance que nos hará entretener más de media hora. Ha revirado toda la cadena y hemos de "sacrificar" seis eslabones, con lo que se romperá su ritmos de pedaleo al no poder cambiar con normalidad.

        Cuando llevamos unos 53km de la etapa, culminamos el techo del viaje, un puerto fácil de subir (2635 m) y más divertido de bajar. El Land Rover que nos indica el camino se pone por una bonita y rápida trialea que termina en el bar del pueblo, donde aprovecharemos para comer algo. Otra vez bueno y abundante.

        Durante más de una hora somos la novedad y el centro de atención para los hombres y niños del pueblo, que nos ven marchar justo cuándo pasan unos cuantos coches todo terreno con matrícula Española, con las ventanas subidos, los asientos traseros llenos de niños y jóvenes con caras aburridas y a toda pastilla. Viendo la cara de esos chicos pienso en lo mal que lo deben estar pasando, lo poco que están viendo y nada de Marruecos que están descubriendo. Me gustaría hablar con ellos para que rectificaran mi impresión, pero a parte de que van mucho más rápido de lo que sería aconsejable por estos caminos tan llenos de niños, vemos a nuestra derecha un "single track" muy bonito y sinuoso que decidimos hacer para distraernos un poco.

        Pasamos el último pueblo hasta llegar a la carretera. Nos ponemos en fila y a tirar, puesto que el día está cayendo y aún quedan unos 15 km hasta Tamtattouche, más o menos de bajada. Sólo Sandra y David se quedan rezagados por que no quieren perderse una sinuosa trilera entre piedras que sale desde lo alto de la bajada más pronunciada de la carretera.

        Llegamos al albergue de Tamtattouche cuando ya es de noche y nos distribuyen en habitaciones. Son muy pintorescas, con dibujos de flores y paisajes e incluso en la habitación de Mikel y Francesc (los más veteranos del grupo) hay unas coloridas mantas de Miky Mouse y el Pato Lucas.

        Antes de ir a cenar, David hace sus sesiones de estiramientos en grupo para relajar la musculatura de todos, que a la altura a la pedaleamos, parece que tengamos las piernas de cartón.

        Pedimos cenar en un lugar tranquilo y a solas, puesto que hoy 29 de diciembre es San David Rey y queremos hacer un poco de ruido. Nos dicen que no es posible pero que podemos hacer el ruido que queramos. De hecho el ruido lo empezarán los encargados del albergue con la ayuda de los berebere que forman parte de las diferentes expediciones que hay hospedados. Una mesa de franceses abandona el bullicio, con lo que quedamos un grupo de catalanes y nosotros. La verdad es que la juerga que nos montamos es tremendamente divertida. Bailamos danzas berebere y cantamos canciones catalanas, todo amenizado por instrumentos de percusión tocados con gracia por los encargados del local.

        Vamos a dormir muy relajados por que mañana nos espera la etapa más fácil de todo el viaje.

 

TERCERA ETAPA (30/12/2003)

TAMTATTOUCHE - TINERHIR

Kilómetros = 34,27

Tiempo de pedaleo = 1h 47'

Tiempo total = 4h 16''

Velocidad media = 19,1 km/h

Desnivel positivo acumulado = 165m

Porcentaje del desnivel positivo = 5%  (pendiente máxima = 10%)

Desnivel negativo acumulado = 580m

Porcentaje del desnivel negativo = 5%  (pendiente máxima = 12%)

    Nos despertamos sin primas, puesto que la etapa de hoy es la más fácil y corta de todo el viaje. El desnivel es todo bajada y los km están alrededor de 30.

    El desayuno lo hacemos tranquilamente en el comedor donde la noche anterior hemos estado cantando y bailando. Ahora estamos solos, únicamente acompañados de el camarero que nos toca música suave con una especie de guitarra artesana.

    Nos cuesta un poco arrancar, hecho que aprovechan Jordi y David Giró para arreglar las bicis. El primero la suya y el segundo las de todos, poniendo especial atención en la bici de Anna a la que le añadimos 6 eslabones nuevos a su cadena.

    Hace un día precioso, soleado y con una temperatura muy agradable. Finalmente empezamos a pedalear, descendiendo por la carretera que sigue el curso del río, que en la mayoría de sus tramos está muy seco.

    Nos encontramos a un pastor con su hijo y las cabras, enfilados en los riscos del acantilado. La imagen nos impresiona y paramos para hacer una foto. Más alucinados quedamos cuando vemos al niño bajar saltando las piedras con una soltura increíble. Hasta el momento hemos evitado, en la medida de lo posible dar dinero a los niños que nos encontramos. Por una parte son muchísimos y por la otra, parece que están tan acostumbrados a pedir que parece que lo hagan por vicio, no por necesidad (aunque muchos de ellos necesitan ese aguinaldo ...y más). A este aprendiz de pastor y saltador de barrancos profesional, no nos resistimos a darle algo, aunque sólo sea por el gran desnivel que tendrá que recuperar para llegar hasta donde está su padre.

    Continuamos el camino encontrándonos burros, muchachas trabajando y escaladores (españoles y vascos), a lo largo del cauce del río, que continúa más bien seco.

    De vez en cuando vemos palmeras agrupadas, en las zonas donde las paredes de piedra que nos marcan el valle que seguimos dejan espacio suficiente como para que crezcan.

    La carretera se estrecha y se introduce por un paso estrecho, que ha de ser muy interesante puesto que no hemos visto prácticamente ningún coche en todo lo que llevamos de mañana y en este punto hay más de veinte.

    Estamos ante la entrada de la Gorjas del Toldra, donde el agua aparece milagrosamente del suelo a modo de manantial de agua cristalina. Este es el punto de inflexión. A partir de aquí iremos acompañados de "turistas" y de coches.

    Después de visitar la zona, continuamos bajando el río, que ahora sí que es caudaloso. Se nota que los pueblos son prósperos al lado del río y sus cultivos son de cereales y frutas. Conducen el agua a base de canales hasta donde lo necesitan, provocando un manto verde a modo de funda que rodea el río.

    Puesto que vamos muy bien de tiempo, decidimos parar en un albergue para tomar un te, descansar un poco y tomar el sol. Aprovechamos para visitar uno de estos espectaculares palmerales desde dentro. Algunos aprovechan la occidentalización de la zona para mandar mensajes MSM con el móvil.

    Continuamos hasta llegar a una atalaya desde donde se divisa perfectamente todo el valle del Toldra, marcando las palmeras la silueta del río que las alimenta y creando un dibujo verde en medio de un tapiz marrón inmenso.

    La bajada continúa hasta Tinerhir, ciudad en la que pasaremos la noche. La entrada es un poco ruidosa. Después del silencio que hemos disfrutado estos días, el bullicio de una ciudad, por pequeña que sea, se hace notar.

    Nos aposentamos, limpiamos y cambiamos de ropa, para poder ir a dar una vuelta por la ciudad. Moha, uno delos guías, decide acompañarnos por la kasbah, al tiempo que nos va dando lecciones de historia y cultura berebere. Apasionante y cercano a nosotros, intentamos averiguar lo máximo posible a la situación del pueblo Berebere residente en Marruecos.

    Antes de ir a cenar, pedimos que uno de los coches nos acerque hasta una tienda de licores, donde compraremos algo de bebida para celebrar mañana el fin de año. Compramos vino marroquí elaborado en Meknes. Mientras tanto, Francesc ("Farri") aprovecha un civer-café para consultar y responder mails.

    A la hora de la cena, nosotros cenamos bien (tagín de verduras y buey) pero los chóferes tienen problemas para cenar por culpa de la dirección del hotel y se crea una situación incómoda para ellos.

    Solucionado el tema de las comidas, vamos a dormir esperando que la etapa de mañana, la más dura de todo el viaje y que no haremos en su totalidad por falta de tiempo, no se cebe con nosotros y nos deje lo suficientemente enteros como para celebrar un buen fin de año fuera de casa y rodeados de buenos amigos.

 

CUARTA ETAPA (31/12/2003)

TINERHIR - TAZZARINE

Kilómetros = 85,28

Tiempo de pedaleo = 6h 16'

Tiempo total = 10h 25''

Velocidad media = 13,5 km/h

Desnivel positivo acumulado = 1355m

Porcentaje del desnivel positivo = 5%  (pendiente máxima = 16%)

Desnivel negativo acumulado = 1250m

Porcentaje del desnivel negativo = 7%  (pendiente máxima = 17%)

    Nos despertamos muy temprano, de hecho, tan temprano que han de abrir la cocina mucho antes de lo que es habitual. De todas formas, todos estamos despiertos, equipados y  con la bolsa hecha y el encargado del hotel que ha de hacernos el desayuno aún está durmiendo. Esto nos hará retrasar un poco, tampoco mucho, pero lo que sí es seguro es que después del problema con la cena de los chóferes y la impuntualidad del desayuno, Jala no traerá nunca más un grupo a este hotel.

    Salimos justo cuando el sol está despuntando por el desierto. Los colores son increíbles, rojos, naranjas y amarillos sobre el marrón del desierto. Un sueño para los fotógrafos (...nosotros hacemos lo que podemos, Eudald ...fotos!). También hace mucho frío. De hecho la temperatura va con el sol, es decir, si hay sol hace calor pero si no toca te hielas.

    Los primeros 6 km son por carretera, cruzando la típica puerta en medio de la nada que delimita las regiones marroquíes. Torcemos a la izquierda para pedalear por terrenos más desértico.

    La etapa de hoy es eminentemente desértica. Pedalearemos todo el día sobre terrenos arenosos y de piedras. Tenemos que sortear algunas montañas, incluso algunas de ellas se pueden calificar de "puertos".

    Cruzamos el primer pueblo cuando el sol ya ilumina todo nuestro horizonte. En la falda de la primera montaña vemos dromedarios pastando y el primer cuello se hace fácil. De hecho los David aprovechamos para bajarlo por la zona trialera, para quitarnos un poco el mono de bajar.

    Continuamos el camino enlazando una bajada con una subida y a medida que avanzamos el terreno se endurece por la gran cantidad de piedras que vamos encontrando. Aún así el camino es bastante llevadero y sobre todo precioso. En una de las curvas en la que hemos parado para descansar un poco y reagruparnos, se nos ha acercado un señor mayor, ataviado con el traje típico berebere y nos ha hecho un poco de teatro colocándose bien el turbante, hecho que hemos aprovechado para acribillarlo a fotos, ¡parecemos japoneses!

    Las subidas se van haciendo cada vez más selectivas y van mermando las fuerzas del grupo. En una de las cimas aprovechamos para comer mandarinas y barritas, mientras contemplamos el mar de montañas que se abre delante nuestro. La bajada es rápida y la enlazamos con una subida corta pero sorprendente, el paisaje ha cambiado, el color del suelo también y cuando coronamos el horizonte es radicalmente diferente. Se nos abre un desierto ancho y arenoso con un camino serpenteante en el centro, flanqueado ocasionalmente de pozos. Como es ya habitual, aparecen niños de no sabemos donde.

    Salimos de la zona desértica para volver a subir montañas, ahora más bajas pero con muchos pueblos, algunos de ellos de menos de 10 casas. Incluso pasamos una presa que ha formado un lago. Los niños nos salen al paso en todos ellos. Al principio hacemos más caso que al final, y acaba pareciendo "Bienvenido Mr. Marschal".

    Paramos para comer. La mitad del grupo está tan harta del sol que decide comer dentro del bar. Realmente hoy está cayendo una de buena. Esto sí que es África, ¡que calor!.

    Continuamos el camino sabiendo que la subida "definitiva" está al llegar. Nos han dicho que es larga y dura, pero ciclable. Realmente larga sí que es, pero muy bonita y con un final impresionante. Los paisajes que vamos recorriendo son sorprendentes, pero nada comparado con lo que nos vamos a encontrar al iniciar la bajada.

    Atónitos. El paisaje que se abre ahora mismo enfrente nuestro es absolutamente increíble, cañones, montañas, valles, rocas... es precioso y encima bajada. No es una bajada fácil, puesto que parece rápida pero las piedras son grandes y están sueltas. A demás es bastante larga, tanto que nos separamos mucho los unos de los otros. Sólo un pinchazo en una de las ruedas de Jordi hace que nos reagrupemos antes de llegar a la Puerta de Alí, lugar en el cual bajaremos de las bicis y subiremos a los Land Rover, para que nos lleven hasta Tazzarine.

    Se está haciendo rápidamente de noche y a los pocos minutos de empezar el trayecto en coche ya está todo oscuro. Adivinamos huertos rodeando un pequeño río mientras circulamos por el valle, pero inmediatamente hacemos otro cuello, no muy largo pero si bastante pronunciado que no sitúa nuevamente en terreno árido y pedregoso. Al cabo de unos 27km, llegamos a Nekob, donde en principio teníamos que dormir pero no hemos encontrado sitio. Desde aquí, hacemos 30km más por carretera para llegar hasta Tazzarine, donde dormiremos en un "camping" equipado con las típicas haimas (tiendas de los nómadas berebere).

    Los preparativos para la fiesta de fin de año son pocos, sólo tenemos que asearnos, vestirnos y poner el cava y las uvas encima de la mesa. De todo lo demás se ocupa e equipo marroquí.

    La fiesta es muy divertida y sonada, haciendo sonar las campanadas según la hora oficial española y cantando canciones de todo tipo. Los marroquíes, sobretodo los berebere, amenizan la fiesta con cantos y juegos. El resumen es que resulta ser un fin de año de lo más divertido y singular.

    Vamos a dormir cansados y contentos, a parte de muy llenos ya que a parte de lo que nos han dado para comer, Jala en representación de todo el equipo marroquí, nos ha obsequiado con tres pasteles para celebrar el fin de año.

 

QUINTA ETAPA (01/01/2004)

TAZZARINE - ZAGORA

Kilómetros = 35,46

Tiempo de pedaleo = 2h 29'

Tiempo total = 4h 50''

Velocidad media = 14,2 km/h

Desnivel positivo acumulado = 70m

Porcentaje del desnivel positivo = 6%  (pendiente máxima = 15%)

Desnivel negativo acumulado = 310m

Porcentaje del desnivel negativo = 6%  (pendiente máxima = 28%)

    Hoy es el primer día del año 2004 y estamos en África, en el suelo de una haima  escuchando los ronquidos de nuestros vecinos. Que bien nos lo pasamos ayer en la cena de fin de año. La noche la hemos pasado bien, tranquilos y, algunos, con un poco de frío.

    Vamos despertándonos lentamente para asearnos y desayunar. Algún miembro del equipo marroquí tiene un poco de dolor de cabeza, es normal, no es fácil seguir el ritmo de alguno de los miembros de nuestra expedición.

    Salimos después de desayunar y de cargar los Land Rover. Hoy, sin embargo, no empezaremos encima de la bici, si no que nos acercaremos un poco con los coches hasta el punto de salida puesto que si no es así no podremos llegar pedaleando hasta las dunas. El terreno esperado para hoy es de desierto pedregoso, duro y de mal pedalear.

    Seguimos una pista ancha y buena que sale de Tazzarine para desviarnos al cabo de unos 3 km hacia uno de los caminos que siguen hacia la derecha. Realmente difícil de orientarse. Los caminos van apareciendo y desapareciendo por ambos lados. 

    Cruzamos pocos núcleos habitados y todos ellos son de poca cantidad de casas, por no decir que son de menos de cinco casas. También seguimos el cauce de un río, para salir en una especie de valle abierto con un terreno infernal, de grandes piedras en un terreno roto y agrietado. Curiosamente vamos encontrando palmeras aisladas e incluso unos dromedarios acompañados de unos burros que están pastando (...no se qué) cerca del camino.

    Vamos mejor montados encima de las bicis que no dentro de los coches, con lo que pedimos que el trayecto en coche se termine lo antes posible para empezar a pedalear tranquilamente. Lo hacemos en una especie de encrucijada donde se unen dos valles muy anchas, una es la que estábamos recorriendo y la otra la cruza perpendicularmente.

    Como ya va siendo habitual, aparecen niños (...no se de donde) para pedirnos o, en este caso, para ofrecernos algo. Nos muestran unos interesantes fósiles. De hecho lo habitual en Marruecos es regatear por cualquier cosa que te ofrezcan, pero en medio de la nada y con esas caras de no haber roto un plato en toda su vida, el regateo en algunas de las ventas, ni siquiera se plantea. Son precios que nos parecen justos por un souvenir que no es demasiado habitual. De hecho alguno de los guías aprovecha para comprar el resto de los fósiles que les queda a los chicos.

    Por fin encima de la bici, ahora el problema lo plantea el simple y mero hecho de ir a orinar. No hay árboles y para ser discretos hemos de dejar adelantar el grupo, a la vez que hemos de ser lo suficientemente rápidos como para que no lleguen los Land Robver.

    Que vistas, que paisaje, que inmensidad, que soledad,..... éste es el paisaje que estaba buscando. Terreno duro, difícil y a la vez gustoso para poner en práctica toda la técnica del MTB. Buscando la trazada buena (...que no existe) golpeando el culo sobre el sillín, forzando el cuadriceps para pasar las piedras que a veces son tan altas que tocan al pedal.

    Cruzamos un cuello de muy poco desnivel por un paso que se estrecha entre montañas no demasiado altas pero si muy pedregosas. El paisaje que tenemos delate es muy similar al que hemos visto durante todo el día, pero con algunas diferencias. Ahora las montañas las iremos dejando, para dirigirnos hacia una planicie sin desniveles.

    Algunas de las montañas tienen plantas de color lila, como las flores de lavanda. Dan un toque de color rompiendo ligeramente el rojo-marrón del paisaje.

    En mitad del camino paramos para comer un bocadillo, vigilando de no sentarnos encima de ningún escorpión o serpiente.

    Continuamos el camino pero en vez de seguir el camino principal, tomamos un single-track por el que se rueda mucho más fino y rápido. Si pudiéramos ir todo el rato por un caminito como éste, haríamos el triple de kilómetros, puesto que la velocidad no tiene nada que ver la que llevamos ahora con la que llevaríamos si estuviéramos en el penoso camino de piedras.

    De repente el camino desaparece bajando hacia una especie de cañón abierto de fina arena y dispersos árboles. Incluso me atrevería a decir que hay hierba que colore el suelo del valle.

    Nos animamos, la visión es tremendamente gratificante, todos tenemos una cara de felicidad digna de ver y empezamos a rodar en fila, a rebufo, aumentando la velocidad sin cansarnos demasiado. A este ritmo llegaríamos hasta el mismo desierto.

    Vamos esperando al personal que no puede reprimir el irrefrenable impulso de llevarse robado este paisaje en una foto (...que suerte es viajar con expertos fotógrafos!).

    Van pasando los kilómetros y a lo lejos se adivina una gran duna de arena en medio de ......nada.

    No es lo que nos esperábamos. Creíamos llegar al desierto y en verdad llegamos a una duna inmensa que, al estar relativamente cerca de Zagora, es un centro turístico impresionante. La primera impresión es un poco decepcionante y al final acabamos aceptándola como lo que es.

    Esperamos a que el sol se ponga por el horizonte, algunos arriba, otros a bajo y David Giró subiendo y bajando la duna montado en su bici.

    Vamos hasta Zagora montados en los Land Rover por 30 km de carretera bastante transitada. Sorprende ver tanta gente cuando ya te acostumbras a las mismas caras cada día.

    El hotel de Zagora es de "lujo" y la ducha es de ensueño. A las chicas les ha tocado una habitación que parece la suite de un jeque.

    Damos una vuelta por las tiendas cercanas al hotel, antes de ir a cenar. Pronto iremos a dormir, pero antes hemos de decidir que hacemos mañana. El guía sugiere hacer lo menos posible en bici para llegar lo antes posible a Marrakech, pero nosotros queremos pedalear por el Valle del Dráa. Al final mañana remontaremos el Río Dráa en bici, pero con una pequeña aproximación en coche para ganar tiempo.

 

SEXTA ETAPA (02/01/2004)

ZAGORA - TANSIKHT - MARRAKECH 

Kilómetros = 23,35

Tiempo de pedaleo = 1h 28'

Tiempo total = 2h 26''

Velocidad media = 15,8 km/h

Desnivel positivo acumulado = 185m

Porcentaje del desnivel positivo = 5%  (pendiente máxima = 10%)

Desnivel negativo acumulado = 135m

Porcentaje del desnivel negativo = 5%  (pendiente máxima = 13%)

    Hemos dormido de fábula! Nuestro reencuentro con las comodidades occidentales ha sido inmejorable.

    Bajamos a desayunar, con la incertidumbre de no estar del todo convencidos de haber decidido lo correcto, al sacrificar una parte de la etapa de hoy, en favor de velocidad para llegar a Marrakech. Es cierto que esta es una etapa no contemplada desde el principio, pero ya que tenemos la ocasión de hacerla, aunque sea pocos kilómetros, la queremos hacer. Otro agravante es que nos han dicho varias personas de entornos diferentes que el Valle del Dráa es muy bonito y espectacular.

    Nos subimos a los Land Rover equipados de ciclistas para afrontar nuestra última etapa biker en Marruecos. El objetivo es remontar el Valle del Dráa hasta la carretera que une Zagora con Tansikht.

    Salimos de Zagora cuando la cuidad aun está medio dormida, poca gente en la calle, el sol a media altura y el ambiente un poco frío, como cada mañana.

    Zagora es una ciudad bastante turística, con muchos comercios, hoteles y servicios de todo tipo. Hemos visto más gasolineras saliendo de Zagora que durante todo los días juntos.

    En una de estas gasolineras, de hecho en la que paramos para repostar, encontramos un grupo de vascos cargados con alforjas en bicis de bastante calidad. Están haciendo una ruta por Marruecos. Hoy han siguen bajando el valle del Dráa, pero ellos hacen la ruta por carretera. Mikel, que habla el eusquera con la misma facilidad que el catalán y el castellano (...que envidia), ha averiguado que ya llevan algunos días y que son cicloturistas habituales.

    Continuamos hasta Benizouli, donde hay un paso apto para vehículos que cruza el río. La carretera remonta el río por la orilla izquierda, mientras que nosotros lo haremos por la derecha.

    Montamos las bicis y nos disponemos a hacer la última etapa ciclista de este viaje al Atlas marroquí.

    El terreno es duro y con piedras, cómodo para pedalear, con constantes subidas y bajadas. Los pueblos no son grandes, al contrario, pero se suceden uno tras otro de forma muy seguida, con lo que constantemente estamos cruzando pequeñas poblaciones repletas de niños curiosos.

    La ruta es bonita, remontando el río, con palmerales espectaculares y frondosos. Los pueblos son pintorescos y atractivos. Es una buena pedaleada, pero respecto a las expectativas que habían creado sobre nosotros, decepciona un poco, no es lo que nos esperábamos, no por no ser precioso, que lo es, sino por que hemos tenido la suerte de poder disfrutar de paisajes más espectaculares y de palmerales similares.

    En una de las múltiples bajadas, por lo fácil de la misma, Mikel se relaja y bajando con una mano, una de las piedras sueltas que inundan el camino le jira la rueda delantera, desmontándolo inmediatamente. Mala suerte. No se ha hecho mucho daño. Rascadas y golpes, de esos que duelen muchísimo más cuando se enfrían. “Afortunadamente” el que ha caído es el más fuerte de todos y soporta el dolor de una manera admirable. Después de limpiar las heridas, continuamos pedaleando, todos, hacia el final de la etapa.

    Las subidas y bajadas, las casas, las palmeras, los niños, las estupendas vistas del río van sucediéndose una tras otra.

    Seguimos pedaleando hasta encontrar la carretera que une Zagora con Tansikgh.

    Nos hacemos la foto de rigor con todo el equipo que nos ha estado mimando estos días y, muy a pesar nuestro, cargamos las bicis en la furgoneta y a nosotros en los Land Rover.

    Ya por carretera vamos hacia Ouarzazate pasando por Agdz, remontando un espectacular puerto de montaña.

    Después de Ouarzazate, donde comemos, nos desviamos del camino para visitar la kasbah de Aït-Benhaddou. Realmente no la visitamos, sino que la vemos de lejos, en plan vista panorámica.

Este hecho nos reafirma en la creencia que hoy deberíamos haber hecho toda la etapa en bicicleta y nos podríamos haber ahorrado alguna vuelta en coche. Desgraciadamente estas cosas sólo se saben cuando han pasado.

Continuamos en dirección a Marrakech. Mikel cada vez está más perjudicado, puesto que los golpes están ya totalmente fríos y han de doler mucho, por la cara y las pocas bromas que hace.

    Pasamos es espectacular puerto de Tizi-n-Tichka, con una cota máxima de unos 2550 metros. El paso del puerto muestra un cambio de paisaje bastante espectacular, que disfrutaremos muy poco puesto que está oscureciendo a marchas forzadas.

    Llegamos a Marrakech cuando es noche cerrada. Nos despedimos de los chóferes a los que no veremos más. Les agradecemos de corazón la compañía, las enseñanzas y  los momentos que nos han brindado.

    Nos situamos en las habitaciones, muy lujosas para todos menos para las chicas, que al estar en una habitación triple, no se asemejan a las nuestras ni por asomo. Se intentará cambiar la habitación por una coma las demás pero esta sencilla operación en un hotel semivacío es imposible de realizar por causas inexplicables.

    Vamos a cenar. Que alucinada. Nos mandan a uno de los tres restaurantes que tiene el hotel. Nos echan de malas maneras. ¡Pues sí que empezamos bien!. Vamos a otro de los restaurantes, donde sí que nos sirven, pero fatal. No nos gusta la civilización si esto es civilización.

    Vamos a dormir muy alucinados y cansados. Mañana visitaremos Marrakech, sobre todo el mercado.

 

JORNADA DE DESCANSO (03/01/2004)

MARRAKECH

Kilómetros = 0,0

Tiempo de pedaleo = 0h 0'

Velocidad media = 0,0 km/h

Desnivel positivo acumulado = 0m

Desnivel negativo acumulado = 0m

    Nos despertamos con la tranquilidad de saber que hoy no hemos de llegar a ningún sitio, que nadie nos espera.

    El día de hoy está única y exclusivamente dedicado ha visitar Marrakech.

    La zona que más nos interesa es, obviamente, la de la plaza, con todo el mercado y ambiente de los alrededores.

    El paseo inicial que nos lleva del hotel al centro de la Medina de Marrakech lo hacemos todos juntos. Una vez en la plaza, decidimos separarnos y quedar en un punto unas cuantas horas más tarde.

    La primera impresión de la plaza es la esperada. Personajes pintorescos con serpientes, pintando manos, vendiendo agua, fruta, frutos secos y dátiles y muchas otras cosas, como por ejemplo ......dientes!. Estoy seguro de que sólo es una parada turística, que el único negocio que haces es el de las fotos.

    Damos vueltas sin parar, intentando captar con la cámara de fotos, la mirada y con todos los sentidos todo lo que podemos. Los colores y los sonidos son los que más impactan al principio. Pero a todo te acostumbras.

    Nos vamos encontrando periódicamente y vamos comentando la jugada cada vez que nos vemos. Que hemos visto, que hemos comprado, que vale la pena, que no,...

    Finalmente, vamos al hotel después de un buen montón de horas dando vueltas por las calles que contienen el mercado y de haber satisfecho en gran medida nuestras necesidades consumistas.

    Quedamos para cenar con Jala, Moha y Ibrahim. Sorprendentemente nos comentan que nos veremos en la plaza, porque no podemos pasear juntos hasta el centro. Ellos podrían tener problemas con la policía. Que diferencia con los pueblos que hemos cruzado.

    Para cenar vamos a un restaurante que hay en la plaza, al lado, puesto que los que hay en el centro, donde está el ambiente, no podemos ir por que nuestros amigos marroquíes tienen miedo a las represalias de la policía. Sorprendente, después de las cosas que hemos hecho estos días pasados.

    La cena es buena, muy buena como todas las que hemos tenido en Marruecos.

    Vamos a dormir, quedando con Jala hasta las siete y media de la mañana, que es la hora en que nos vendrá a buscar mañana para llevarnos a Tánger. Ibrahim y Moha, con la furgoneta y nuestras bicicletas saldrán a las cinco, puesto que ellos van por carretera y más despacio.

 

ETAPA FINAL (04/01/2004)

MICROBÚS MARRAKECH - TÁNGER 

FERRY TÁNGER - ALGECIRAS

Kilómetros = 0,0

Tiempo de pedaleo = 0h 0'

Velocidad media = 0,0 km/h

Desnivel positivo acumulado = 0m

Desnivel negativo acumulado = 0m

    Último madrugón en Marruecos, esta vez a una hora récord, las 5 de la madrugada. Vamos a desayunar a las 5:30. Teóricamente nos están esperando, puesto que Jala comunicó al conserje nuestra intención de marcharnos temprano. La respuesta del Hotel fue ...ningún problema, el desayuno será servido a las 5:00. Pues bien, para seguir con la tónica de pésimo servicio del Hotel Siaha, nadie nos está esperando para desayunar y hemos de depender de la buena voluntad de un camarero que pasaba por el comedor. Nos sirve las sobras del día anterior y lo poco que tiene para el presente día.

    Subimos a la furgoneta una vez hemos cargado todo el equipaje en la baca. Nos estamos convirtiendo en expertos optimizadores de espacio.

    Salimos a eso de las 6:30 cuando aún es de noche. Como siempre con mucho frío.

    Al poco rato, cuando aún es de noche, nos adentramos en una espesísima niebla que nos despierta de golpe. El conductor parece no inmutarse, pero la verdad es que no ve nada ...por los volantazos que hace. Lo que más temo en países como estos es que me lleven en coche, si encima la climatología no ayuda, los nervios pueden ser tremendos.

    Afortunadamente salimos de la niebla y podemos empezar a disfrutar un poco del paisaje. L niebla era tan espesa que no permitía que penetrara el sol, con l que al desvanecerse, se ha hecho de día de golpe.

    Los campos que vamos pasando son radicalmente diferentes a todo el paisaje que hemos visto hasta el momento. Son grandes campos de cereales que disponen de gran cantidad de agua, de hecho cruzamos algunos ríos, alguno de ellos bastante caudaloso.

    Paramos a desayunar en un bar situado a la entrada de una gran población. Todo ha cambiado. Los camareros son mal humorados y los lujos occidentales (también tienen grandiosas fotos del rey y de sus dos hijos).

    Sólo llevamos dos horas y media, con lo que nos queda un buen trecho. Afortunadamente, esta vez el caminos hasta Tánger se hará por autopista.

    No tardamos en coger esta autopista, el único problema es que íbamos más rápido por las carreteras que no por aquí. Resulta que los inyectores del minibús están estropeados, con lo que estamos echando una humareda de campeonato, y no sólo eso, resulta que la humareda entra dentro del vehículo y nos vamos a asfixiar.

    Por las carreteras cercanas a la autopista hemos visto algunos coches del tipo Paris-Dakar. Me ha parecido reconocer la asistencia rápida de las motos BMW. La sospecha se confirma a los pocos km de autopista, ...estamos coincidiendo con la caravana del Dakar. Esta mañana han llegado en ferry a África y están haciendo un enlace con la etapa de mañana. Fantástico, de esta manera nos podremos distraer intentando identificar los coches y los equipos, de esta manera el viaje se hace más llevadero.

    Paramos en una gasolinera para vaciar bufetas, comer algo y el chofer mirar los inyectores. Yo aprovecho para llamar a casa y preguntar en qué coche va mi primo, que este año hace de asistencia de un equipo KTM de Andorra. Más emocionante para mi, ahora tengo que buscar un Mitsubushi Pajero de color naranja con no se que propaganda.

    Llegamos a Tánger bastante temprano y nos disponemos a subir al barco con la mayor celeridad posible. De momento el único inconveniente que tenemos es que Moha e Ibrahim no han llegado todavía, pero nos dicen que no tardarán demasiado.

    Efectivamente no tardan demasiado, el tiempo de ir a comprar bocadillos y refrescos, de descargar las maletas del techo del minibús y observar un grupo de españoles que llegan en nuestras mismas condiciones.

    Ya en marcha, con las bicis montadas, las mochilas en la espalda y habiéndonos despedido efusivamente de nuestros nuevos amigos Jala, Moha e Ibrahim, nos dirigimos a la zona de embarque.

    Los trámites parecen muy sencillos y hacemos exactamente lo que nos dicen, puesto que el billete de vuelta ya lo tenemos comprado.

    Esta gente es de lo más desorganizado. La desinformación es total y encima errónea. Unos nos dicen unas cosas y otros nos dicen otras. Parece que nos estén tomando el pelo, ...y eso sí que me pone de mal humor!.

    Después de varias vueltas que no contaré para no cansar al personal, embarcamos en un ferry de los lentos que saldrá con unas dos horas de retraso. Podríamos haber cogido uno de los rápidos pero no hubiera sido justo para las personas que llevan más rato esperando y tienen el inconveniente de llevar coche.

    Ya en el barco se nos hace de noche y aprovechamos para relajarnos, beber alguna cerveza y comentar alguna jugada.

    En España nos están esperando los conductores del autocar que nos llevará hasta Barcelona. Como llegamos a las 10 menos cuarto, no hay muchos sitios donde ir a cenar, con lo que nos quedamos en el bar de camineros que muy amablemente han accedido a ofrecernos todo lo que les queda en la cocina. Nuestro camarero de excepción es uno de los conductores, que agiliza enormemente la operación para poder estar en ruta lo antes posible. Hemos de recordar que mañana es víspera de reyes y todo el mundo quiere estar en casa, ellos dos también.

    Partimos a las once y ponemos una película, no me acuerdo cual, porque tengo tanto sueño que intento dormir lo antes posible.

 

EL REGRESO (05/01/2004)

AUTOCAR ALGECIRAS - BARCELONA

    Para mi el viaje se hace con mucha celeridad. No me entero de nada.

    Jordi, en cambio, como no puede dormir en los vehículos, se pasa toda la noche despierto y me comenta, cuando me despierto, que a la altura de Despeñaderos hemos tenido no se qué problema con el cambio de marchas del autocar.

    Amanece en la costa Levantina. Para muchos de nosotros el viaje está siendo muy placentero, puesto que dormimos más o menos bien.

    Paramos a desayunar y hacer el cambio de chofer, para continuar subiendo por la costa, acompañados por el Mediterráneo.

    Cuando llegamos a la costa catalana todo pasa más rápido, al tratarse de zona conocida. Vamos adivinando los nombres de los pueblos que pasamos y, sobre todo, de los que nos faltan.

    Llegamos a Barcelona a la hora de comer, cansados pero muy contentos. Creo que la sensación, para la mayoría, es la de que se nos ha hecho más llevadero de lo que nos pensábamos y sobre todo, hemos tardado menos horas de las que habíamos calculado. No fue una mala idea lo de bajar en autocar hasta Algeciras...

    La pena es que ya se ha terminado, pero como en todos los viajes, lo que queda en la memoria es lo mejor, ......y al final eso es lo que nos llevamos con nosotros.

    La verdad, ha sido un muy buen viaje, para repetir, cambiando la ruta pero no la zona y si puede ser, con los mismos compañeros.