LA GRAN TRAVESÍA DE LOS ALPES

(rUTA DE arueda.com)

Por Gonzalo Vilaseca y Jorge Puig  

   El pasado agosto diez ciclistas y dos acompañantes emprendimos una de las rutas mas bellas y duras que pueden realizarse en bici de carretera por Europa: La gran travesía de los Alpes. Esta ruta atraviesa los Alpes desde Thonon hasta Menton y escala varios puertos míticos del Tour de Francia. En total son 685km y 15.700 metros de desnivel acumulado. Aquí os relatamos aquel viaje en cinco entregas: una por etapa.

   El día antes
   La salida se realiza desde Thonon (Francia) junto al lago Leman.El día de llegada acudimos a la oficina de turismo de Thonon para recoger los carnés que se deben ir sellando a lo largo de toda la ruta. Estos carnés se sellan en oficinas de turismo o en su defecto en hoteles y restaurantes de la zona.

 

PRIMERA ETAPA 

THONON LES BAINS (370m) - BEAUFORT (710m)

Distancia = 148km

Tiempo de pedaleo = 7h 

Puertos = 4

Desnivel positivo acumulado = 3300m

   Es el primer día y las piernas están frescas, aunque a priori la etapa no se antoja dura, para ir sobrados de tiempo ante posibles imprevistos, decidimos salir a las 9h.

   Les Gets
   La primera subida del día es Les Gets, no es propiamente una subida sino más bien un falso llano muy largo que sirve de aperitivo a lo que está por llegar, el grupo sube tranquilo y compacto hasta la cima. Les Gets es un pueblo a pie de pistas de esquí, conforme nos acercamos vemos bikers con protecciones hasta los pies que arrastran esos armatostes de descenso. Hasta aquí todo normal, pero vemos al borde de la carretera a una familia entera ataviada con protecciones y bicis de descenso, lo sorprendente es que los cinco iban equipados, ambos progenitores y hasta el hijo pequeño de no más de seis años. Durante la ruta nos damos cuenta de que en Francia hay un concepto muy distinto al que tenemos en España tanto en lo referente al deporte como al cicloturismo.

   En Les Gets no olvidamos sellar la ficha de ruta, tras lo cual descendemos hasta Cluses. Entre ambos pueblos nos encontramos con una tachuelita de tres kilómetros que preferiríamos habernos ahorrado.

   La Colombière (1613m)
   El paso por Cluses es de los más complicados de la ruta, es un pueblo asombrosamente grande y es fácil perderse, las indicaciones brillan por su ausencia, y lo mejor es preguntar a los lugareños como ir al Col de la Colombière. Nada más salir de Cluses empieza el col de la Colombière, un puerto engañoso pues empieza muy fácil y acaba con 5 kilómetros al 9 por ciento y un kilómetro final al 10. El grupo se desgrana, ya que cada cual decide subir a su ritmo. El día es soleado pero en la cima, mientras esperamos al resto del grupo, conviene abrigarse para no coger frío. La furgoneta de apoyo que nos ha esperado a pie de puerto para dejar la ropa de abrigo nos recibe en la cima para abrigarnos y rellenar agua, todo un lujo que agradecer a Rafa y J. Giró senior, los encargados de conducir la furgoneta.

   Ya son alrededor de las 13h y en Francia hay que tener en cuenta que en muchos sitios, sobretodo en los pueblos pequeños, a partir de las 14h ya no sirven comidas (y no intentes razonar con ellos). Decidimos comer en una pizzería de le Grand Bornand, un pueblo situado casi al final del descenso de la Colombière.

   Aravis (1486m)
   No vamos sobrados de horario, así que tras una comida rápida y sin tiempo para digerir, empezamos la subida de Aravis, una de las mas asequibles de la ruta, pero que al ser la tercera del día, nos hace notar que las piernas no están tan frescas como se esperaba y con el estómago aún lleno hay que tomársela con tranquilidad.

   No sé por que motivo, pero en la cima del Aravis siempre hay muchos coches parados con gente andando por las cunetas y sobretodo muchas motos de gran cilindrada aparcadas o coronando, sobre todo alemanas. El grupo llega compacto a la cima y sin más dilación iniciamos el descenso del puerto. El siguiente puerto es Saisies y, entre ambos, no hay un sólo metro llano de transición, acabamos la bajada de Aravis y a continuación empieza Saisies.

   Saisies (1650m)
   Es un puerto de 15km al 5% que con el kilometraje acumulado se hace más duro de lo esperado. Cada cual lo sube como buenamente puede y alguno paga su falta de entreno con una pájara en toda regla. En la cima, mientras esperamos empieza a refrescar, y mucho, siempre es conveniente ir mínimamente abrigado a los Alpes, ¡aunque sea pleno agosto! Durante el descenso se puede observar el Mont Blanc desde varios puntos, siempre y cuando el día no esté nublado.

   Como puntilla final nos encontramos tres kilómetros llanos hasta Beaufort donde acaba la primera etapa, pueblo al que llegamos a las 19h, el tiempo justo para darse una ducha y cenar. Una vez más, recordad que estamos en Francia y las cenas se sirven entre 19 y 20h. El día ha sido duro: doce horas de ruta en total.

 

SEGUNDA ETAPA 

BEAUFORT (710m) - VALLOIRE (1401m)

Distancia = 184km

Tiempo de pedaleo = 9h 

Puertos = 3

Desnivel positivo acumulado = 4100m

 

   El menú de hoy lo componen el Cormet de Roselend como aperitivo, el Iseran como plato fuerte, y de postre, el Telégraphe.

   La etapa de hoy empieza en Beaufort, justo al pie del Cormet de Roselend. Hoy es la etapa reina, nos esperan más de 4.000m de desnivel. Como ayer, que en teoría era una etapa fácil, tardamos casi 12h en llegar a destino, decidimos salir cuanto antes mejor, por lo que a las 8:30h ya estamos pedaleando. Con las piernas frías y cargadas del día anterior empezamos una subida de 20 km al 6 % de media. El ambiente es fresco pero sin hacer frío, no encontramos tráfico, sólo oímos el sordo ruido de la mañana.

   Cormet de Roselend (1967m)
   En el primer tercio de subida adelantamos a un auténtico cicloturista, equipado con una mountain bike, cargado de alforjas llenas hasta los topes delante y detrás y ¡pedaleando descalzo! Eso sí, para protegerse los pies ha envuelto los pedales con un grueso trozo de cuero. El Cormet de Roselend por este lado es uno de los puertos más bonitos que conozco, sobretodo el último tercio de la subida, a partir del lago de Roselend. En este tramo una corta bajada nos ayuda a coger aire mientras de frente se observan las imponentes montañas por cuya ladera discurre haciendo eses la carretera que nos llevará a la cima.

   El cielo se ha ido tapando y en la cima la temperatura es de 10 grados, lo que unido al viento que sopla hace que el descenso sea muy frío. Es un descenso bastante peligroso, con curvas muy cerradas y gravilla en el asfalto.

   Iseran (2770m)
   Llegamos a Bourg St. Maurice donde sellamos el carné de ruta y nos quitamos la ropa de abrigo, desde aquí nos esperan los 50 km de subida del Iseran. La subida hasta Val D’Isere es tendida, pestosa, discurre por una carretera a veces muy ancha y siempre muy transitada, nada que ver con el acogedor e íntimo Cormet. Al llegar a Val D’Isere reponemos fuerzas con una pizza rápida a pie de carretera, el día es largo y aun queda mucho por pedalear. A partir de este punto el Iseran se transforma: la carretera se estrecha y empina. El paisaje deja de ser verde y se torna ‘lunar’, en la cima no hay árboles, solo piedras. Las piernas empiezan a pesar y hay que dosificar porque aún queda el Télégraphe

   La parte final del Iseran se hace interminable por culpa del viento y del asfalto en mal estado. Recorremos el último kilómetro junto a un grupo de catalanes y una madrileña que están realizando la misma ruta en mountain bike y con alforjas. La temperatura en la cima es baja, por lo que decidimos tomar un chocolate caliente para reencontrarnos con nosotros mismos y descender cuanto antes

   Desde Lanslebourg hasta St. Michel de Maurienne nos esperan 50 km de bajada, que al final no resultan como tal, puesto que el fuerte viento de cara hace que tengamos que ir a relevos si queremos avanzar a una velocidad suficiente para no llegar de noche a Valloire, punto final de esta etapa. A la derecha observamos un enorme castillo del que sólo podemos llevarnos una foto ya que el tiempo apremia. Poco antes de St. Michel nos encontramos una desagradable sorpresa: la carretera está cortada y nos desvían por un puertecito de 4 km, ¡justo lo que necesitábamos!. El puerto se sube despacio pensando que todavía nos queda el Télégraphe.

   Telégraphe (1570m)
   Hasta St. Michel seguimos con los relevos, y tras muchas negociaciones pactamos subir el Télégraphe todos juntos, es bastante tarde y aún así adelantamos a unos cuantos italianos que llegarán aún más tarde que nosotros a Valloire. Coronamos el Télégraphe todos juntos, contentos porque aún hay luz, no mucha, pero la justa para llegar a Valloire. Hemos superado la etapa mas difícil con éxito y sin ninguna baja. Llegamos a las 20,15h con el tiempo justo para ducharnos y cenar.

Nota: En la hoja de ruta aparece para sellar en ‘Val Cenis’, hay que tener en cuenta que no se trata de un pueblo si no de la zona. Para sellar hay que hacerlo en Bonneval, Lanslebourg u otro pueblo cercano.

 

TERCERA ETAPA 

VALLOIRE (1401m) - VARS LES CLAUX (1869m)

Distancia = 118km

Tiempo de pedaleo = 6h 

Puertos = 3

Desnivel positivo acumulado = 3270m

 

   Hoy nos esperan dos puertos míticos del Tour de Francia: Galibier e Izoard

   Tras el palizón de ayer, y viendo que la etapa de hoy sólo son 120 kilómetros decidimos darnos un respiro y fijamos la hora de salida a las 9:30.h. La salida es desde Valloire, un pueblo situado a media subida del Galibier (Nota: el Galibier no es un único puerto, es la suma de Télégraphe y Galibier, ya que desde este lado solo es posible subirlo si antes se ha ascendido el Télégraphe). Hoy no tenemos suerte con el clima, unos oscuros nubarrones planean por encima nuestro, lo que significa que en la cima del Galibier a 2645m puede hacer mucho frío.

   Galibier (2645m)
   El Galibier en su parte inicial no es intimidatorio. Da un primer aviso con una rampa a la salida de Valloire pero luego discurre por el lado izquierdo del valle con pendientes nada exageradas. La vista desde este tramo es espectacular, sientes como te vas metiendo en la boca de lobo, y a la izquierda empiezas a ver esas laderas en las que sólo hay piedras y tierra, síndrome de que el oxígeno escasea. Las nubes son cada vez más oscuras pero la lluvia de momento nos respeta.

   Al llegar a Plan Lachat, la carretera cambia de lado del valle y su porcentaje se dispara. El novato creerá que el puerto se acaba al final del muro, pero una vez superado éste verá donde se encuentra la verdadera cima, si es fuerte mentalmente llegará, si no, deberá parar y coger aliento. Como ya nos lo conocemos avisamos a todo el grupo de que en Plan Lachat no acaba el puerto, todo lo contrario, empieza la parte dura.

   El día se está ennegreciendo y la temperatura baja conforme ascendemos, el puerto en este tramo es aún más bonito si cabe pero por desgracia poco lo podemos apreciar hoy. Antes del último kilómetro dejamos el túnel a la derecha, podríamos ahorrarnos el terrible kilómetro final al 10% atajando por él, pero entonces no seríamos ciclistas.

   En esta parte final ya no tenemos las nubes encima, estamos dentro de ellas. El frío es insostenible, por suerte en la cima tenemos a nuestros salvavidas Jordi y Rafa que nos dan toda la ropa de abrigo posible. Estamos a 4 grados, y descendiendo, la sensación térmica es mucho menor, estamos tiritando a más no poder así que al llegar a Lautaret nos refugiamos en un bar donde intentamos recomponernos a base de chocolates calientes.

   Aproximadamente una hora y tres chocolates más tarde retomamos la marcha, la carretera entre Lautaret y Briançon es ancha, con tránsito, nada agradable, pero no hay alternativa conocida. Por suerte es con tendencia a bajar y se hace rápido.

   Izoard (2360m)
  
En Briançon empieza el Izoard por su vertiente más suave, ahora las nubes han dado paso a un sol radiante ¡Cuán caprichoso es el clima en la montaña!

   La primera parte del Izoard es muy asequible, subimos todos agrupados. Cuando la cosa se pone seria avistamos un restaurante y decidimos parar a comer, no es recomendable hacerlo a media subida, pero siempre es mejor que no comer.

   El sol sigue acompañándonos y empezamos la segunda parte del Izoard. Algunos piques hacen la subida más animada, con ataques del estilo ‘ataco, pero sin parecer que ataque’, ‘intento ganarle, pero sin que se note’, no sea que se rompa la armonía del grupo.

   El descenso del Izoard es precioso, el sol nos permite disfrutar de la mítica Casse Deserte. Sin duda hoy ha sido el día más bonito de los tres que llevamos de travesía.

   Vars (Les Claux 1869m)
   Entre Izoard y Vars no encontramos un metro llano, acaba la bajada e inmediatamente empieza la subida.

   El guía de la expedición y probador de Arueda.com, Jorge Puig, tensa la cadena, todos nos ponemos a su rueda intentando seguirle, vamos por encima de nuestras posibilidades y todos vamos pensando ‘como nos lleve así hasta Vars reventamos’, de repente, y para alivio nuestro, se aparta y dice ‘Hale, ya podéis pasar’, y se descuelga. Todos recobramos el aliento y ascendemos a Vars. La subida es transitada y discurre por un valle muy abierto, pero no es dura ni excesivamente bonita.

   Al poco llegamos a Vars-Les Claux punto final de la etapa de hoy, llegamos pronto, son las 18h.

 

CUARTA ETAPA 

VARS LES CLAUX (1869m) - VALVERG (1700m)

Distancia = 110km

Tiempo de pedaleo = 5h 15'

Puertos = 2

Desnivel positivo acumulado = 2271m

 

   Los puertos que nos hemos encontrado desde Thonon hasta aquí ya los había ascendido en algún otro viaje a los Alpes. Sin embargo, desde Vars hasta Menton, todo lo que nos vamos a encontrar es nuevo para mi, lo que hace que estas dos últimas etapas me resulten mucho más atractivas que las tres anteriores.

   La salida es a las 9h. Como hemos dormido en Vars Les Claux, nos toca de buena mañana subir los 4,5 Km. que nos separan de la cima. Ya nos sucedió en la Etapa 2 al salir de Valloire, pero la motivación para subir el mítico Galibier no es la misma que para subir el último repechito de Vars.

   Col de Vars (2108m)
   La mañana es fresca y el ritmo tranquilo, lo que nos permite admirar el verde paisaje y distinguir entre las piedras alguna que otra marmota típica de la zona. De Vars descendemos directamente a Barcelonette, una pequeña ciudad con gran tradición ciclista. Desde aquí hay dos variantes, una lleva por la Bonnette y la otra por La Cayole, nosotros haremos esta segunda opción. En Barcelonette hay que preguntar en varias ocasiones para encontrar la carretera que nos lleve a la Cayole, es una ciudad con muchas callejuelas y pocos carteles indicativos.

   Col de la Cayole (2326m)
   La Cayole es uno de los descubrimientos del viaje. ¡Que puerto más bonito! Y no sólo eso ¡Sin tráfico! Es todo un acierto haber tomado esta variante en lugar de la Bonnette. Al principio la carretera discurre por la izquierda del valle, paralela a un riachuelo. Es una carretera estrecha pero bien conservada, una carretera con un trazado antiguo, de las que te permiten cierta intimidad con la naturaleza. Serpentea ligeramente trazando las laderas de las colinas, siempre por la izquierda del valle, vamos encontrando pequeños pueblos o bares a pie de carretera en los que los únicos clientes son los conductores de nuestro coche de apoyo. El calor aprieta y sin duda se lo merecen.

   La pendiente no es excesiva, algo que ya esperábamos en un puerto de 29 kilómetros. En un punto la carretera cambia de lado del valle y se empina un poco más, el paisaje sigue siendo de un verde frondoso, y los coches brillan por su ausencia. A lo lejos ya se divisa el paso del puerto, pero aún queda mucho. A pocos kilómetros de la cima la carretera empieza a serpentear y su dificultad aumenta, las largas rectas se convierten en unas cuantas curvas de herradura que luego dan paso a un corto zig-zag hasta alcanzar la cima. Siempre bajo un sol radiante y un calor soportable. La Cayole no tiene tanto renombre como otros puertos, pero su ascensión, por bonita, vale la pena.

   Si la ascensión nos ha gustado qué decir del descenso, tenemos que parar para hacer alguna foto de las muchas cascadas que nos vamos encontrando. Mientras unos ejercen el arte de la fotografía, otros ya óolo piensan en la comida y en cuadrar horarios con los franceses. Pactamos descender un poco más hasta encontrar un bar donde comer algo rápido: hoy el día no es complicado, pero nos han hablado de una piscina en Valberg, punto final de la etapa, que queremos catar.

   Valberg (1700m)
   Nadie conoce la subida a Valberg, algunos ni la habíamos oído nombrar. Como vamos bien de tiempo y la etapa no ha sido dura, decidimos animarla con ataques y tácticas de equipo. Los ataques se producen, pero las tácticas de equipo brillan por su ausencia. David, que se ha pasado la ruta a rueda de todo aquel que se la ofrecía, reacciona a la tortura psicológica de Pere atacando.
Nuestro asombro es tal, que lo dejamos ir... hasta que queda un kilómetro para coronar. Entre ataques y cacerías llegamos a Valberg sobre las 16h con la intención de pegarnos un buen baño en la piscina, algo que finalmente no podemos hacer por el fuerte viento que empieza a soplar.

   La sorpresa final la pone la atractiva camarera de la pizzería Annapurna. Si se mezcla una mesa con 12 hombres y una camarera guapa, ya os podéis imaginar cómo se desarrolló la cena. Dejando de lado a la camarera, las pizzas eran exquisitas.

QUINTA ETAPA 

VALVERG (1700m) - MENTON (10m)

Distancia = 130km

Tiempo de pedaleo = 6h 15'

Puertos = 3

Desnivel positivo acumulado = 2490m

 

   Hoy se acaba la travesía, llegamos a Menton con sabor agridulce por la alegría de haber completado la travesía, pero a la vez la tristeza por tener que despedirnos de la belleza de los Alpes.

   Empezamos pronto, no es que la etapa sea dura, pero en Menton hay que cargar las bicis en los coches de alquiler y emprender un largo viaje hasta casa. La mañana es fría y empezamos subiendo un poco desde el pueblo de Valberg hasta el puerto de la Couillole, el tramo es corto y vamos todos agrupados, hoy llegamos al final de la ruta y el ambiente que se respira es de fiesta.

   Col de St-Martin (1500m)
   Tras un descenso muy frío, en el que el día va despertando, encaramos la subida al traicionero Col de St-Martin. Sobre el papel el puerto es fácil, sin grandes desniveles, pero un puerto de 17km. a estas alturas de la ruta hace mella. El calor empieza a apretar, se nota que estamos cerca de la costa. Los que han estado escondidos toda la ruta ahora deciden pasar al ataque o al menos castigar al pelotón para rematarlo en el col de Turini.

   St-Martin no es un puerto muy bonito. Después de lo que hemos ascendido durante la travesía, el listón está muy alto. Tras St-Martin nos queda Turini, un puerto de 15km. y un porcentaje que aumenta conforme se acerca el final.

   Col de Turirni (1697m)
   Nada más empezar Giró júnior lanza un ataque, ha estado escondido toda la ruta, pero hoy es el último día y decide darlo todo. Georg sale a su rueda, como siempre. El pelotón rueda tranquilo y decide dejarlos marchar. Por lo que parece, todo el mundo ha estado guardando fuerzas para hoy. Los escapados cogen la ventaja suficiente como para que Pere se ponga nervioso y empiece a aumentar el ritmo con la intención de darles caza. A media subida exclama "ya no los cogemos, dejémoslo estar" y aumenta un kilómetro por hora la velocidad, el truco del despiste supongo. Con el pelotón roto en mil pedazos cada uno intenta subir como puede. Damos caza, primero a Georg, y a un kilómetro de la cima a Giró júnior, que al vernos exclama unas palabras que no puedo transcribir. Coronamos juntos y esperamos al resto para reagruparnos. En la cima hay un bar repleto de fotografías y recuerdos del rally de Montecarlo a su paso por el Turini.

   El descenso nos hace ver que el lado por el que hemos ascendido nada tiene que ver con este, si la subida eran rectas mas o menos largas, la bajada está repleta de curvas de herradura encadenadas una tras otra. Es fácil imaginarse los derrapajes del rally ya que muchas marcas aún están en el asfalto.

   Col du Castillon
   Desde aquí hasta Menton aún nos queda una tachuela, pero visto el zafarrancho que se ha desatado, nuestro guía Puig nos prohíbe adelantarle, impone que desde aquí hasta Menton iremos siempre agrupados. Todos acatamos las órdenes, algunos a regañadientes. Encaramos la última tachuela, el Col du Castillon, que se hace eterna, antes de iniciar el descenso hasta Menton. La bajada está repleta de curvas de herradura, igual que en el Turini.

   La alegría del grupo estalla al llegar a la playa, dejamos las bicis en el paseo marítimo, nos desprendemos del maillot y vamos directamente a bañarnos al mar. Los turistas no sabe bien bien que pasa, pero ahí estamos un grupo de ciclistas medio desnudos bañándonos en Menton. Contentos por lo realizado, pero tristes porque todo se acabe ya, cargamos las bicis como podemos y emprendemos el camino de vuelta a casa. Mañana volveremos a la dura realidad.